Siempre que les pedía uno a mis papas para mi y mis hermanos me respondían: ¿para que lo quieres? ¿para que te pongas gordote y mensote como Luisito el de tu salón? Y eso la verdad asustaba.
Pero simplemente nunca tuve un Nintendo, un ATARI, un SEGA o un Supernintendo, porque nunca lo necesite. Nadie en el barrio tenia ni tampoco nos hacia falta porque nuestros juegos iban mas allá de pasar horas y horas frente a un televisor con los ojos rojos llorosos y los dedos entumidos jugando a Mario Bros.
En su lugar teníamos millones de juegos, jugamos al chinchilagua, al “brincateburro”, a la “comidita” con las niñas de tu edad que ya sabían cocinar (que esperanzas que ahora sepan aunque sea calentar un vaso con agua) a las escondidas, a “la traes”, béisbol, fútbol, “positos de oro”, “bebeleche”, a los congelados, a contar cuentos de fantasía o de miedo, al trompo, al yoyo, a las canicas, andábamos en bici, patinábamos, y a los que no nos alcanzaba para tener una “avalancha” teníamos un carrito de valeros, matábamos lagartijas con resorteras o chapulines. Incluso cuando nos reuníamos solo puros niños, llegábamos a jugar a quien escupía u orinaba mas lejos.
Además, cualquier cosa convertíamos en juguete, pasando desde llantas usadas, en las que te metían en medio y le daban vueltas o las que rodabas para brincarlas, hasta “tirabolijas” o “tirafichas”, de un pedazo de árbol amarrado con ligas armábamos Resorteras, de unos pedazos de carrizo con una bolsa de basura con hilo hacíamos el mejor de los papalotes (ahora se los venden hechos).
Aparte de ir a la escuela y hacer la tarea, aun nos quedaba tiempo para ver caricaturas como Mazinger Z, Thunder Cats, Bel Y Sebastián. O leer revistas para niños como Archi, Memin Pinguin, Tele-risa etc.
Por todo eso digo orgullosamente que nunca tuve un Nintendo, y como ven: nunca lo necesite. Me dan lastima los niños de hoy que tienen computadora, celular, nintendo, X-Box, psp, Wii... y siguen solos y tristes.
Trato de borrador
Hace 12 horas.